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Burgo
Ranero-Mansilla de las Mulas
Son las 8 de la mañana, el
frío es increíble, y toda la ropa esta acartonada, pero al menos no
llueve y encima hace un poquito de sol. Eso si el viento campa por todas
partes y eso va a causarnos algún problema. El frío no es que sea
intenso, es intensisimo. Yo estoy protegido por mi forro polar, pero
Jesús no, y realmente creo que lo pasara muy mal.
Nos vestimos con lo poco que quedaba para
vestirnos, ya que al menos yo, dormí con todo puesto y después del aseo
y hacer la mochila, firme en el libro de visitas del albergue. Escribo
unas líneas en mi diario y lo hago con dificultad, debido a que tengo
las manos heladas y me cuesta moverlas, me deseo en mi diario “un hasta
luego”, y fuimos como, no al bar.
Un café con leche y algunas pastas, en aquellas
condiciones, son realmente una bendición.
Hemos empezado a andar. El frío y el viento nos
corta la cara, yo he tenido que ponerme la capucha del anorax. Jesús
tiene la cara morada, y no lo esta pasando precisamente bien.
El camino es largo y solitario.
El frio muerde la cara y las manos .
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El paisaje es estremecedor, totalmente plano, no
hay ni un montículo en todo lo que somos capaces de ver. Campos arados
nos rodean por doquier y se me antoja que estoy en medio del mar, ya que
solo la línea del horizonte es lo que soy capaz de ver, mire en la
dirección que mire. Hay momentos en que me parece estar en un inmenso
mar de color verde, color que da el trigo naciendo de la tierra.
Nos ocurre una anecdocta, me doy cuenta que un
cuervo, se empeña en seguirnos a lo largo de los plataneros que se
encuentran plantados a ambos lados del camino, inexorablemente cada 9
metros. Están plantados con tanta exactitud, que utilizamos el numero de
pasos entre árbol y árbol, para controlar nuestra velocidad. Cuando
llegábamos a 9 pasos, ojo, vamos muy deprisa, bajemos el ritmo. Es
curioso como se dispara uno a caminar sin querer.
Volviendo al cuervo, se quedaba quieto mirándonos
fijamente, cuando parecía que íbamos a alcanzarlo, emprendía el vuelo y
se colocaba 4 o 5 arboles mas adelante. Así continuo el juego durante
mas de media hora.
Probablemente le hacia gracia al Sr. Cuervo, el ver
allí en medio de la nada a dos peregrinos. Finalmente se canso de
nosotros y se fue en un amplio vuelo al medio de los campos. Mi rodilla
me duele un poco, nada de importancia pense.
Mi rodilla em pieza a quejarse , aunque por ahora el
viento es peor.
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Mis pies empiezan también a quejarse, y eso que
solo llevo dos horas andando, definitivamente soy un urbanita. Cuanto
entrenamiento me faltaba, pero cuanta fuerza quedaba todavía dentro de
mí por salir. Yo no lo sabia aun.
Es la primera vez en el camino ,que me enfrento a
un problema de este tipo. Posteriormente me di cuenta, que estos
problemas son muy comunes entre los peregrinos, y que solo hay una forma
de arreglarlo, que es adelante, y sacar fuerzas de donde puedas. El que
más el que menos se encuentra en una situación de estas un par de veces
al día. Y son situaciones como estas, las que te forjan poco a poco, las
que hacen que te conozcas un poco mejor, las que hacen que tus
prioridades cambien bruscamente en cuestión de minutos. Que te rías allí
sobre el camino, de la mentalidad cotidiana de la vida en ciudad. Que te
parezca ridículo conceptos tan importantes para nosotros, como coches,
trabajo, diversión etc. , ya que de pronto te encuentras ante una
realidad o una prioridad mucho mas fundamental y acorde con tus mas
primarias necesidades de subsistencia.
No se trata de saber si el coche que me comprare
será blanco o verde, lo único que me interesa en este momento, es si mis
pies están aguantando o no, es saber si aquella nube que vemos en el
horizonte descargara sobre nosotros o no, es saber si tu compañero o tu
mismo aguantara o se desplomara, que distinta forma de ver la vida. El
camino empezaba a mostrarnos parte de su cara real, lejos el folclore y
todavía no habíamos visto nada.
Tomamos fotos y por fin entramos en un vallecillo
con algunos arboles. Que difícil era encontrar arboles en aquellos
paramos.
Mi rodilla me duele ya mucho y solo quiero llegar
al siguiente pueblo Reliegos para tomar un pequeño descanso. Cuando creo
estar llegando a Reliegos, nos damos cuenta de que nos hemos confundido
de pueblo. Todavia quedan unos kilómetros más. Nadie que no sea un
caminante puede imaginar lo que significa unos kilómetros mas en esas
condiciones.
Nuestro amigo Julián, el de la casa de la Sra.
Mercedes, nos alcanza en esos momentos. Va a una velocidad endiablada,
es todo un profesional del camino. Se quedo un rato hablando con
nosotros bajando a nuestro ritmo. Llevaba en la mochila nada mas ni nada
menos que 14 Kg. Cuando lo normal es no pasar de 9 Kg. Realmente es un
atleta.
Después de desearnos suerte, Julián arranco otra
vez a Mach 3,perdiéndose rápidamente en el horizonte. Si sigue a esa
velocidad se pasara de Santiago y no se enterara , pense.
Reliegos esta ya a nuestro alcance. Es un pueblo
muy curioso, con casas escarbadas dentro de las montañas. Una persona de
las pocas que se veían por allí, nos cuenta que en realidad no son
casas, sino bodegas de vino. Me parece muy bien, pero donde narices
están las viñas?.
El camino real francés que es donde nos
encontramos, pasa justo por el medio del pueblo. Por allí pasaba la gran
arteria Burdigala-Asturica Augusta.Alli mismo confluia el camino de
Legio VII, por lo que se puede intuir, la importancia que dicho pueblo,
tuvo en su dia.
Buscamos un bar en donde descansar, pero el único
que hay en el pueblo, esta cerrado, y ante la perspectiva, decidimos
tirar directamente hacia Mansilla de las Mulas.
Este ultimo tramo, es de 5,5 Km. , lo que equivale
exactamente a una legua castellana. Un antiguo dicho popular dice no en
vano:
“La legua
de Castilla ,desde Reliegos a Mansilla”
Reliegos.
La casa del fondo esta escarbada
en roca. Es
una bodega Eso si , no se ven viñedos.
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Por cierto, en Reliegos vi los restos de lo que
debió de ser un maravilloso castillo o monasterio templario.
Seguimos caminando y como estamos cansados buscamos
un sitio en donde tomar un descanso. El frío y sobre todo el viento, es
fortísimo con una fuerza brutal. Me encuentro encerrado en mi propia
capucha con el espacio justo para ver por donde va camino, ya que sin
ella habría acabado con las orejas congeladas. Finalmente y a la salida
del pueblo, encuentro un frontón en donde parecía que el viento no era
tan fuerte, nos colamos dentro y reposamos durante un cuarto de hora
acurrucados contra la pared, esperando que un rayito de sol se apiadase
de nosotros y calentase un poco nuestros cuerpos.
El tramo desde el frontón a Mansilla de las mulas,
se me antojo monótono y cansado. Desde luego el camino artificial para
peregrinos que venia acompañándonos desde que iniciamos el camino, no
ayudaba en absoluto, dándonos una sensación constante de monotonía.
Finalmente llegamos a Mansilla de Las Mulas, y a la
entrada el pueblo vimos un monumento dedicado al peregrino, en donde se
veía esculpida en piedra blanca la figura de dos peregrinos cansados,
vestidos con pantalones cortos y apoyados en una cruz con semblante
cansados. Esta imagen, llego realmente a emocionarme porque me veía allí
mismo reflejado, era realmente nuestra viva estampa. El escultor había
captado el espíritu verdadero de lo que sentíamos, seguramente el mismo
fue peregrino.
Entiendo perfectamente a los dos de detras mio.
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Mansilla es un pueblo precioso, tiene una zona
antigua realmente notable, rodeada por unas antiguas murallas, que le
dan un aspecto monumental. A través de una calle típica, llegamos al
refugio, nuestro segundo refugio.
Hemos tenido que pasar previamente por la puerta de
los peregrinos, llamado Arco de la Concepción situada en la entrada
Oriental.El refugio se me antojo fantastico, era grande, confortable y
sobre todo caliente, con calefaccion. A estas alturas, esto es un
autentico lujo.
Encontré a Laura la hospitalera, una chica muy
agradable y simpática. La encontramos justo en plena faena de limpieza
de los lavabos. Me ofreció sal para poderme lavar los pies, tarea que
acometí de inmediato. En el lavabo, encontré un barreño y allí me recree
durante un largo rato, mirando mis pies inmersos en ese magnifico
recipiente de agua caliente con sal. Parece mentira el milagro que esa
agua caliente con un poco de sal ejerce, en unos pies doloridos.
A continuación, tome una ducha también de agua
caliente que me hizo sentir como el rey del mambo.
Como agradecí en aquellos momentos la labor de los
hospitaleros, que mantenían todo aquello para gente como nosotros de
paso, que hoy llegaban y mañana se iban.
Mi rodilla se quejaba con unas punzadas muy
fuertes, y fue la primera vez que tome conciencia que el camino para mí,
podría empezar a peligrar. Aquel dolor no era normal, y empece a
hundirme moralmente, ya que no entiendo que es lo que me pasa. La
hospitalera cree que tengo una tendinitis en la rotula.
Mi moral esta bajo mínimos, y de repente sin saber
tampoco porque saco fuerzas de no sé dónde. Me niego a hundirme y en
medio de mi desesperación, hago el propósito de sobreponerme.
Empiezo a entender lo que es en realidad el camino.
Nosotros no tenemos control sobre él, es él quien manda aquí, es el que
té acepta o te rechaza.
Después de hacer la colada con un agua helada en el
patio del albergue, intente olvidarme de mi problema y decidimos irnos a
comer, a un restaurante cercano al albergue.
El bar se llama “Las delicias”, y realmente se come
bien. Las tapas son de lo mas variado, aquí te ponen una tapa gratis
cuando pides una bebida, la tapa es aleatoria, y va desde unos
macarrones hasta un poco de paella. Comimos algo llamado bistec de
jamón, que resulto ser lomo puro y duro. La cuajada era aceptable, pero
el orujo no era gran cosa. Como me acorde del de la Sra. Mercedes.
Después de comer, me fui al medico de urgencias a
que me mirara la rodilla. Después de mirarme, me dijo que necesitaba
tres días de descanso. Me quedo helado, no puedo estar tres días parado.
Total decido no hacer ni caso y seguir el camino hasta que no pueda más.
Llegue al albergue y me tumbe en la litera. Al cabo
de una hora me levante y noto con alegría que me encuentro mucho mejor.
Esto me levanta la moral, incluso tengo ganas de coserme lo que es mi
primera ampolla declarada.
La técnica es sencilla, se coge aguja e hilo y se
desinfecta con betadine. Luego con calma, se hace pasar la aguja por la
ampolla, y se vacía. Se hace un nudo con el hilo de tal forma que rodee
a la ampolla. Se pone una gran cantidad de betadine y finalmente se pone
una gasa con esparadrapo y betadine encima de todo este lío, y a rezar
para que funcione. El hilo hace que la ampolla no se cierre y de esa
manera el agua es continuamente drenada hacia fuera, con lo que en
teoría la ampolla no se reproduce.
El problema es que no tenia esparadrapo, pero la
solidaridad es el mejor activo de los peregrinos, y uno de ellos me dio
todo lo que necesitaba en aquellos momentos.
Este peregrino llamado Javier, iba con su mujer
llamada Maria. Están haciendo el camino a plazos. Salieron de
Roncesvalles hacen unos años y van completando trayectos. Al finalizar
el mismo, se vuelven a casa hasta la próxima ocasión. Luego comienzan
justo en el lugar en donde lo dejaron por ultima vez.
Su objetivo es llegar a Villafranca del Bierzo, y
acabarlo el año que viene.
Me encuentro bien, estoy escribiendo mi diario en
un despacho muy cómodo y caliente sobre una mesa preciosa. Allí tengo
ocasión de aprender un poco mas de Mansilla de Las Mulas. Hay gente que
remonta esta población al periodo de los romanos, pero no ha podido ser
demostrado, ya que las primeras noticias sobre esta población, datan del
1181.
Parte de la muralla de Mansilla . Al fondo un
nido sobre un poste .
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Este pueblo, tenia tres hospitales para peregrinos y era un destino
codiciado por los mismos, ya que en ese recinto amurallado, se libraban
de los peligros del pillaje muy comunes en los solitarios campos de
León.
Este pueblo tiene por costumbre pegarse
“cabezazos” entre el gobierno y la oposición.
Esta costumbre que se celebra una vez al año,
consiste en ponerse en medio de la plaza del pueblo. En una banda el
gobierno, en otra la oposición, eso sí de punta en blanco y banderitas a
lo largo del cuerpo. Entonces empieza un ritual de insultos, El que
insulta baja la cabeza mientras lo hace y el insultado tiene
posteriormente su turno. Se ponen a parir.
Pronto se unió a mí la hospitalera y la pareja que
me ayudo con las ampollas. Empezamos una conversación de lo más animada.
La hospitalera no dudo en hechar la culpa de mi presunta tendinitis a mi
costumbre de no beber agua. La conversación fue derivando y pronto la
hospitalera y el peregrino se revelaron como autenticas enciclopedias
vivientes. Lo sabían todo de todo especialmente lo concerniente a
historia, costumbres, geografía, una autentica lección de sabiduría y de
memoria.
Estamos en vísperas de Semana Santa, y todo el
pueblo se prepara para ello. La hospitalera nos invito a vivir este
ambiente de una forma directa. Hoy es el día del pregón de Semana Santa
y nos fuimos a la casa de juntas.
En el recorrido pude evaluar la belleza del pueblo,
es realmente bonito. Llegamos a la casa de juntas a eso de las 10 de la
noche. Allí nos encontramos con las fuerzas vivas el pueblo, alcalde,
concejales etc. En un salón enorme, encontramos también una exposición
de todos los pasos que saldrían por el pueblo en la Semana Santa que se
nos venia encima, así como una exposición de los diferentes vestidos de
cofrades y de tallas de madera. Nunca antes habia visto nada semejante.
Un traje me llamo especialmente la atención, era
el de la orden de los bebidos. No todo el mundo puede entrar en esa
orden, para ello tienes que pasar un examen muy especial, consistente en
beberte de un trago nada mas ni nada menos que media botella de orujo.
Dura labor se me antojo. La orden de los cirroticos se les debería de
llamar.
Exposicion de Semana Santa de Mansilla.Traje de la
cofradia de los borrachos .
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Mi rodilla me molesta. Después y en el mismo salón,
la banda de trompetas y tambores empieza a tocar los principales temas
de los pasos.
Fue imponente, allí los tenias a todos firmes,
uniformados y solemnes. La acústica de la sala, conjuntamente con la
solemnidad del momento, te ponía la piel de gallina, era imposible ser
insensible a ello, especialmente en el momento en que un solo de
trompeta fina como un hilo de seda, apunto de quebrarse, sonó en medio
del silencio mas sepulcral.
Mas tarde, Laura la hospitalera, Jesús y yo, fuimos
a un bar a tomar un café.
Laura es una chica muy especial, tiene veintitantos
años y realmente como conté antes, es una maquina de soltar datos, un
pozo de sabiduría. Pero pronto, mientras hablábamos ,note en su
expresión, en sus movimientos y en la cantidad ingente de cigarros que
fumaba, que algo raro pasaba algo definitivamente no iba bien.
Finalmente me lo explico. Ella esta en medio de una
gran depresión, piensa que ya esta medio curada pero yo sé que no es
verdad. Su madre persona influyente en el pueblo, la puso de hospitalera
para ayudarla a salir del pozo en que se encuentra
Mi opinión, es que ella no esta hecha para un
pueblo tan pequeño como Mansilla, en donde todos se conocen. Ella se
siente acorralada ya que quiere conocer mundo, y allí no puede, por lo
que se va consumiendo poco a poco.
Pobre Laura, espero que te vaya bien en la vida.
Ella nos acompaño a cenar, y después de un bocadillo de tortilla, nos
fuimos a dormir. Laura algún día te escribiré para saber de ti

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