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Villadangos del
Paramo-Astorga
Nos levantamos bien de
noche, y a oscuras hice la mochila. Teníamos por delante nada mas ni
nada menos que 27 Km, había pues que tomárselo con calma. El cielo
estaba totalmente estrellado y el ambiente era idílico.
Fuimos a desayunar como no
a la fonda de nuestra amiga la rubia delgada. Allí la encontramos, con
un vestido verde. Parecía a punto de irse a una
Villadangos queda detras nuestro , mientras el
solcomienza a
despuntar
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fiesta,
pero no, allí estaba haciendo cafés con leche a pesar de la hora. Eso
sí, su sonrisa no la abandonaba ni un instante. Después de desearnos
buen camino, emprendimos la marcha.
Cruzamos a través del
pueblo, y pronto quedo a nuestras espaldas, justo en el momento de una
espléndida salida de sol. Todo presagiaba un día estupendo. Cruzamos
unos bosquecillos preciosos envueltos en la niebla del amanecer, y
oyendo el graznido de vete a saber que aves. Llegamos a una especie de
arboleda en donde había docenas de nidos de cuervos, el ruido era
ensordecedor, y no pude evitar el pensar en la película de los pájaros,
ya que había machismos. Supongo que estas cosas solo se ven en sitios
así.
El camino transcurría en
gran parte por la carretera, cosa realmente desagradable después de los
idílicos momentos vividos en los bosques. El ruido de los coches y la
velocidad a la que pasaban me hacían poner nervioso. Alguno que otro
hacia sonar su bocina, saludándonos y deseándonos buen camino. Yo
respondía levantando mi bastón. Era realmente de agradecer la
sensibilidad de esos conductores hacia nosotros. te hacia sentir
realmente acompañado.
No me gustaria quedarme dormido bajo esos centenares
de pajaros .
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Pronto llegamos al Hospital
de Orbigo, que diferente era de lo que me lo había imaginado. Esperaba
algo tosco, industrial, y lo que encontré fue un pueblo precioso.
El hospital de Orbigo, es
famoso por su puente, el llamado puente honroso.Cuenta la historia, que
un caballero, se declaro en prisión de amor por su amada, y no se le
ocurrió otra cosa mejor que ponerse a un extremo del puente, por cierto
un puente larguisimo, y empezó a retar en singular combate a todo
caballero que se le ocurriera intentar pasar por allí.
Parece ser que el buen
caballero llamado Suero de Quiñones, con la ayuda de unos amigos
consiguió derrotar a cuanto se le puso por delante. Hasta un total de
300 caballeros, venidos de toda España, Portugal y parte de Europa.
Todos fueron desmontados de sus cabalgaduras durante los treinta días
que duro la contienda. Una vez cumplida su hazaña, se fue en romería
hasta Santiago, en donde deposito un brazalete de oro de su amada a los
pies del apóstol. Parece ser que dicha diadema aun se conserva por
allí.
A parte de por la hazaña
del caballero Suero de Quiñones y sus nueve mantenedores como se les
llamo a sus amigos que le ayudaron a derrotar a los 300 caballeros, este
puente fue testigo de violentos enfrentamientos entre suevos y visigodos
allá por el año 452,
Cruzamos el puente, cuyo
río por cierto llevaba gran cantidad de agua y se me ocurrió de repente
una de esas ideas brillantes. Primero fue una posibilidad, pense, porque
no me quito de encima parte del equipaje y se lo endoso a correos?.
El famosos puente honroso. Menos mal que no habia
ningun caballero al otro extremo
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Esa idea descabellada en principio, se convirtió en
una obsesión. Le dije a Jesús, voy a correos a facturar parte de la
mochila. A Jesús se le debió de antojar una gran idea porque no dijo ni
mu y nos fuimos a un estanco a comprar papel de embalaje.
Una señora amabilísima nos ayudo, en la tarea de
buscar cajas y embalar. Sus consejos de como debíamos de hacerlo sin
herir la susceptibilidad del empleado de correos, fueron muy valiosos
como posteriormente se demostró.
Realmente no era una idea
novedosa ya tal como nos comento la buena señora, no éramos los primeros
en tomar esa decisión allí en este pueblo.
De lo que yo pensaba cuando
inicie el camino, era lo mínimo imprescindible para llevar en la mochila
me deshice sin demasiados esfuerzos de 4 Kg. Es increible como cambian
las prioridades respecto a las necesidades.
Calzoncillos, zapatillas,
la colchoneta, chubasqueros, funda del saco, todo eso emprendieron viaje
de vuelta a Sant Cugat por el módico precio de 460 ptas. Después de esta
vaciada, la mochila ya no parecía la misma, y desde luego no pesaba
tanto. Solo esperaba no haberme equivocado en las cosas embaladas y no
tenerlas que necesitar posteriormente.
La realidad, me demostró
que todavía era capaz de pasar con mucho menos. En medio del pueblo, un
señor nos paro y nos hizo la inevitable pregunta: de donde venís? . al
responder que de Barcelona, el buen Señor se deshizo en elogios hacia
los hospitaleros del albergue del pueblo, los cuales parecen ser que
eran también catalanes. Esta misma persona, nos explico como durante la
semana que viene se celebraban en el pueblo unas fiestas, consistentes
en emular la hazaña del caballero del puente. Los vecinos hacían una
especie de justas entre ellos. Lo que no sé, es si después al perdedor
lo tiraban puente abajo o no.
Quedamos encantados del
pueblo. A la salida nos encontramos con un dilema, el camino estaba
señalado con dos flechas amarillas, uno a la derecha y otra hacia la
izquierda. Cuál tomar?. Unas chicas nos dijeron que tomáramos el de la
izquierda, ya que el otro era una variante medio turística para hacerte
conocer un par de pueblos más. Aplicamos la famosa ley del peregrino “no
caminaras ni un solo metro en vano”, y nos fuimos por el camino recto.
Aquí por primera vez desde
que emprendimos el camino, pude quitarme el anorax, ya que la
temperatura había subido un poquito. Eso sí todavía tenia un suéter y
una camiseta debajo.
Pronto empezó nuevamente mi
calvario particular. Sin previo aviso la rodilla se despertó con un
dolor muy intenso. Para colmo el camino transcurría paralelo a la
nacional en medio del ruido y ya un importante calor. Mi rodilla fue
poniéndose cada vez peor. El dolor empezaba a ser intratable. De
intratable, paso a intensisimo y tuve que pararme varias veces para
poder descansar, pero no había manera.
Allí en medio del camino y
en el suelo sentada comiendo frutos secos, encontramos a Rosa, una chica
de Mallorca. Se me antojo como la imagen perfecta de la armonía,
pequeña, sonriente y con ese acento mallorquín tan característico.
Tendría sobre los cincuenta años, pero su jovialidad y su energía la
hacían parecer mucho más joven Posteriormente tuve ocasión de conocerla
un poco mas a fondo.
Pronto llegamos a un
cruceiro llamado de San Toribio, situado en la cima de un monte, desde
donde se divisa allá a lo lejos Astorga. Nos paramos a comer. Mi rodilla
estaba al limite, sentía un dolor insoportable. Apenas pude tragar unos
cuantos bocados en medio de un nudo de angustia que me venia desde el
estomago. Después de comer me tome a la vez, un voltaren y un gelocatil,
menudo cóctel para el estomago pense, pero que saliera el sol por
Antequera, a mí me daba ya lo mismo.
Recuerdo que mientras
estabamos comiendo a la sombra de unos sauces, oí un ruido. Mas que un
ruido era un zumbido, resulto que nos habíamos sentados a escasos metros
de un avispero, era lo que nos faltaba.
Astorga esta
ya
a la vista.y
mi
rodilla en
las ultimas
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La bajada desde el
cruceiro se hace a través de una pendiente muy fuerte, o sea, lo peor
para rodillas tendinitis y otras lindezas. Empece a bajar y el dolor se
hizo todavía mas fuerte si cabia, por lo que me vende la rodilla con la
esperanza que así me la sujetaría mejor, craso error, el dolor fue
todavía peor y no podía moverme, por lo cual y visto el éxito me volvi a
quitar la venda y así como pude, apoyado en el bastón y bajando de lado,
llegue hasta abajo. Pero aun quedaban 5 Km para Astorga y un terrible
camino de piedras por delante. Entonces milagrosamente el cóctel de
calmantes empezó a hacer efecto y al aminorarse el dolor pude llegar
hasta Astorga.
Ironías del destino, cuando
creiamos haber llegado, nos encontramos todavía con una cuesta marcada
como del 22 %. Porque cada final de etapa acababa en una cuesta
escaleras o algo que nos hiciera ir hacia arriba?
Las montañas
estan cada vez mas cercas. Detras esta
Galicia
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Llegamos al albergue de los
holandeses situado en medio del pueblo. Es un albergue funcional con
secadora y centrifugadora, pero no había sala de reunión Todo el
albergue era un gran dormitorio. Por cierto me hizo gracia el comprobar
como las camas eran idénticas a las que había en mi compañía cuando hice
la mili en Alcoy, los mismos hierros las mismas arandelas metálicas.
Cuantas horas había pasado en Alcoy contemplando esos hierros mientras
perdía el tiempo esperando el fin de semana.
El hospitalero era un
holandés con cara de cura quien nos sello y nos cobro las preceptivas
300 ptas. Parecía bastante serio pero en el fondo era un trozo de pan.
Me tome dos botellas de agua y después de la obligada ducha, me tumbe a
descansar.
Astorga es una población
muy bonita, antiguamente llamada “Asturica Augusta”, fue un enclave
romano muy importante, de hecho por la ciudad se conservan restos
perfectamente conservados. Allí se cruzaba la ruta Traiana con la ruta
de La Plata procedente del sur. Astorga es la capital de la Maragateria
y esta repleta de iglesias, destacando la catedral de Santa María del
más puro gótico. En la cúpula destaca la famosa figura del alférez Pere
Mato, que se hizo famoso en la batalla de clavijo. Gastronómicamente
hablando son famosas las mantecadas y el cocido maragato, que por cierto
no probé.
Pronto empezaron a llegar el
resto de los peregrinos con los que habíamos compartido etapa tras
etapa, albergue tras albergue. Era bonito el ver como todos finalmente
llegábamos, mas o menos bien, pero allí estabamos. Primero aparecieron
con una marcha espléndida, los matrimonios de Santiaguenses, después lo
hizo Rosa, fresca como una ídem como si viniera de allí al lado. Se puso
en un catre al lado mío.
Empezamos a hablar durante un
buen rato. Me contó que venia desde Roncesvalles, o sea, a años luz de
aquí tanto en distancia como en mi imaginacion. Esas personas
procedentes de Roncesvalles a estas alturas del camino, se me antojaban
héroes y de hecho lo son. Rosa venia sola, a una marcha muy lenta, ya
que era consciente de sus limitaciones y lo que quería era llegar, y
vaya si lo estaba consiguiendo. Había dejado al marido y a sus dos hijas
allá en Mallorca y después de entrenarse de lo lindo, empezó el camino.
Su familia la había apoyado en todo momento y eso la hacia muy feliz.
Cada vez que revelaba un carrete de fotos, lo enviaba a Mallorca para
que la vieran. Que dulce era su voz. Que envidia me daba su serenidad.
Repentinamente empezamos a oir
tambores y trompetas , fuimos sobresaltados a ver quees lo que
pasaba. Me levante de la cama y mi rodilla para gozo mío había decidido
tomarse unas vacaciones. Serian los calmantes? , Seria Rosa ¿Vete a
saber. Pero parece que la rodilla ha decidido por su cuenta , empezar
una partida de poquer contra mi.
Impresionante
paso. La
enorme plaza de Astorga y la solemnidad del
momento son estremecedores .
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Salimos
a la calle y nos encontramos con una señora procesión de Semana Santa.
Era diferente a la que vimos en León, esta era solemne y realmente
bonita. No se mascaba el ambiente turístico ni festivo del de León.Alli
la gente (mucha menos), contemplaba respetuosamente la procesion.
Fuimos hasta la plaza mayor,
una preciosa plaza mayor, en donde nos encontramos congregados a todos
los pasos esperando el inicio para comenzar. Cada uno esperaba su turno.
La plaza estaba casi vacía de gente y esto le daba al tema aun mayor
solemnidad si cabe. Recuerdo la mirada de los peregrinos franceses,
viejos amigos nuestros, que atónitos lo miraban y lo fotografiaban todo
con una cámara desechable sin explicarse que significaba realmente
aquello. Que diferencia de culturas, a pesar de ello era imposible
abstraerse de aquel espectáculo humano, era emocionante.
Era curiosa esta pareja de
franceses, él parecía salido de un libro de Custeau y ella en cuanto a
aspecto y carácter era la típica francesa. Fue muy agradable la parte
del camino que hicimos juntos. Ella es enfermera de profesión, me
aconsejo beber mucha agua, lo cual parecía ser un remedio milagroso para
la presunta tendinitis que sufría. Como a estas alturas un milagro era
lo que me faltaba empece a beber agua, solo Dios sabe la de litros de
agua que fui capaz de ingerir después de aquel consejo .
En realidad no sé si me
alivio, pero fue un respiro para mi riñón y una bendición para el
sediento camino, ya que sin remedio, debía de detenerme cada kilometro a
realizar la ya famosa meadita del peregrino, tal como la bautice, la
cual no quedaba exenta de esfuerzo, ya que entre la mochila, y toda la
ropa que llevaba encima, no era una tarea fácil.
Volviendo a Astorga y al
singular momento en que nos encontrábamos no pude por menos que observar
la imponente portada del ayuntamiento con su campanario y las famosas
estatuas de Colas y Colasa los cuales a las horas en punto, se mueven,
haciendo sonar las campanas, recordándome a las típicas ciudades
Austríacas o Alemanas que utilizan semejantes elementos para dar un
toque diferencial a la aburrida vida ciudadana.
Absorto entre las trompetas,
tambores, Colas y Colasa, apareció el inevitable ciudadano dispuesto a
ilustrarnos de los menores detalles de la ciudad, lo cual por cierto era
de agradecer. Enseguida adivino que éramos peregrinos, lo cual no era
una hazaña tal y como vamos vestidos, y con la pinta que teníamos.
Se esforzó en ilustrarnos
sobre las antiguas procesiones de años anteriores, cuando los militares
intervenían en ellas. Explico no sin lujo de detalles el increíble
silencio y solemnidad que tales militares imponían en la procesión. La
verdad es que podía imaginármelo perfectamente ya que cuando hice la
mili tuve la oportunidad de desfilar en cuestiones similares y la verdad
que el tema impresiona.
Lo más curioso vino cuando el
buen señor, se esforzó en convencernos de que Astorga es una importante
base militar de misiles con cabeza nuclear, todo un hallazgo.
Para entonces mi rodilla
continuaba milagrosamente sin dar señales de dolor, por lo que pude
desechar mi plan iniciar de buscar un transporte alternativo a Rabanal,
lo cual por cierto no habría conseguido, ya que sencillamente no
existe.
Muchisimo mas animado, fuimos
a cenar a casa García, (recomendado por su precio) y allí me harte de
patatas fritas con huevos y como no del orujo de turno. Con el estomago
lleno y la cabeza también fuimos al albergue. Por el camino, nos
encontramos con todos los pasos, los cuales y cada uno a su aire, iban
recorriendo la ciudad a golpe de corneta y tambor. En la cara de los
integrantes se notaba ya el cansancio de tantas horas dándole a lo
mismo.
Fue especialmente emocionante
e ilustrativo el ver como un paso se recogía dentro de la iglesia. Los
nazarenos estaban realmente cansados y ya no coordinaban, dando
continuos tropezones y abandonando el aire de solemnidad, substituyendo
el mismo por otro mucho mas diferente y profano.
Cuando todo hubo acabado, y
una vez obtenida la bula del hostelero me quede un rato fuera del
refugio. El hostelero debido a las fechas en que nos encontrábamos,
decidió no ser tan estricto y cerrar un poco mas tarde las puertas del
albergue. La verdad que allí sentado rodeado de iglesias y una luna de
excepción estaba sumido en un entorno irreal e irrepetible que muy
difícilmente volveré a vivir.
Noche también indescriptible
de ronquidos, especialmente los de un peregrino ya entrado en años que
roncaba con matricula de honor, posteriormente procure huir de el en
otros albergues.

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