 














 |
|
Arca - Santiago de
Compostela
Me levante a las 5.30 horas.
Estaba absolutamente oscuro, y me pregunto el cómo voy a ver las flechas
amarillas en la oscuridad con la sola ayuda de mi linterna lápiz, que a
dura penas ilumina unos centímetros. Los dos americanos Katherine y Cris,
están esperándome como clavos, son de Boston y muy simpáticos a pesar de
la jugadita de Katherine en la ducha el día anterior. De José Luis ni
rastro, su cama estaba tal como la dejo ayer, era evidente que no había
dormido allí.
Salimos fuera del albergue y
pude darme cuenta de la magnitud de la dificultad que teníamos por
delante. Es que realmente no se veía nada de nada, ni tan siquiera
había luna. Para colmo una llovizna empezó a caer sobre nosotros. Como
no nos íbamos a quedar allí a ver la salida del sol, empezamos a caminar
mas por intuición que por otra cosa. . Nos adentramos en los bosques y
puedo asegurar que la sensación de caminar por allí y a oscuras es
inolvidable y maravillosos, oyendo solo las pisadas rítmicas de los
tres, caminando en completo silencio, oyendo la respiración y el ruido
del barro bajo nuestras botas. La linternita en medio de tanta oscuridad
era como un faro y nos ayudaba a encontrar las flechas, eso sí, teníamos
que pararnos continuamente para buscarlas. Empece a oír unos pasos atrás
nuestro y resulto ser el de Barcelona, iba guiándose a través de nuestro
ruido. Se unió a nosotros.
De repente detrás de una
montaña vimos una luz blanca e intensisima. Era como una aparición,
nadie de nosotros sabia que era aquello. Pero eso sí, estaba en nuestro
camino, era como un gran y enorme faro. Nuestra imaginación voló por
unos instantes, llegamos a creer incluso que se trataba de Santiago,
pero la luz era demasiado blanca De todas maneras se nos antojaba
maravilloso. Así anduvimos aun durante una media hora, cuando de repente
oímos un ruido ensordecedor. Detrás de la luz blanca salió un avión,
enseguida comprendimos, aquello no era ni Santiago, ni una señal
sobrenatural, ni nada por el estilo, aquello era el aeropuerto de
Labacolla y aquel el primer avión del día. Que desilusion, pero fue
bonito mientras duro.
Las primeras luces del día
empezaban a despuntar. Comprendí al ver el paisaje que aquella ultima
etapa no iba a ser precisamente un paseo, tal y como creía. Delante de
mí había unas montañas que tendría que subir y la pendiente no era
precisamente suave.
Después de pasar por bosques
de eucaliptos, algunos de ellos enormes, llegamos al río Labacolla. En
apariencia era un riachuelo humilde y no me habría parado si no hubiera
conocido previamente el ritual que allí mismo antiguamente se celebraba
por parte de cientos de miles de peregrinos cuando llegaban a aquel
punto.
La historia dice, que los
peregrinos al llegar al río, se quitaban y quemaban sus ropas ya
desgastadas por el viaje, y allí mismo en aquel el río, se lavaban y
daban gracia a Dios por permitirles la llegada a Santiago, mientras
entonaban canciones e himnos. Se me hizo extraño que aquello pudiera
pasar allí, pero así fue, y me hice la foto con mi cámara, la cual
milagrosamente había vuelto a funcionar.
Rio Labacolla
No me lave
como los antiguos peregrinos .
|

Metro a metro, lo que debía
ser una etapa triunfal, se convirtió realmente en una etapa durisima.
Las pendientes eran enormes en medio de los bosques de Eucaliptos.
Santiago a esta altura ya se huele, esta allí lo presiento, y con llego
el momento de reflexionar, reflexionar sobre lo que había sido y
significado el camino para mí. Pasaron por mi mente los preparativos
con Jesús en Barcelona, el inicio del viaje, las gentes que conocimos ,
la amargura de la vuelta, la preparación y recuperación de mi rodilla,
la vuelta al camino, los momentos de sufrimiento y de alegría, los
momentos de compartir y recibir, los motivos que me hicieron emprender
esta aventura. Curiosamente esos motivos se me fueron desvelando durante
el camino. Al principio cuando lo inicie tenia en mi mente un montón de
posibles motivos o excusas, metro a metro, kilometro a kilometro, se fue
pelando la cebolla y aparecieron los auténticos motivos por los que
estaba allí. Solo pido que no los olvide jamas, quizás la escritura de
estas letras me ayude a recordarlos y grabarlos en mi memoria para
siempre.
En medio de tantos
pensamientos, oí un ruido enorme, y pude divisar a mi izquierda el
alerón trasero de un enorme avión que se movía entre los eucaliptos.
Vaya impresión, me encontraba al lado mismo del aeropuerto cuyas luces
había visto anteriormente.
La imagen era impresionante,
en medio de los eucaliptos podía ver el alerón moviéndose como si fuera
un gran monstruo, no había nada más visible aparte del ruido que pudiera
denotar la presencia del aeropuerto, lo que hacia la visión del alerón
moviéndose entre los arboles más espeluznante.
Empece la ascensión al famoso
Monte el Gozo, famosos por ser el principio del fin del camino. La
subida es interminable, supongo que son ya las ganas de llegar y ver la
culminación de todo aquello. Pase al lado de la televisión gallega y de
la Televisión
Española y me pare a hacer una
foto, supongo que fue las reminiscencias de mi estancia profesional en
TV3.
Por fin y en medio de la
lluvia, apareció el albergue del Monte del Gozo. Había leído mucho sobre
el mismo, pero la verdad, es que se me antojo enorme. Es como una ciudad
con muchas casetas calles etc. Me hubiera gustado quedarme allí, pero mi
destino estaba mas abajo, en Santiago.
Me pare en el monumento que se
hizo en su día durante la visita del papa, la verdad en medio de la
lluvia y del gris del ambiente, se me antojo como algo irreal.
Monte del Gozo. Queda muy poco
|
Pronto
empece a ver desde lo alto las primeras construcciones de Santiago.
Estoy realmente llegando, todo esta a punto de consumarse, y esta vez
sin quererlo me vienen otra vez a la cabeza todas las imágenes del
camino desde mí ya lejana salida desde Sahagun. Estos pensamientos, se
plantean de una forma natural, me doy cuenta que mi mente, esta
realizando por su cuenta el epilogo del camino.
Voy andando solo, mas
adelante la pareja de americanos van a un buen paso, entonces me fijo
que ella va cojeando, me fijo mas y me doy cuenta que en realidad ella
esta destrozada, mas adelante me explico que tenia una tendinitis y que
solo la proximidad de Santiago le daba fuerzas para llegar. Como me
acorde de mí mismo.
Empieza la bajada y pasa lo
que sabia que pasaría, es decir, se me saltan las lagrimas, es como la
guinda final a tantas emociones, kilómetros, alegrías, sufrimientos, y
allí ya a la vista de Santiago, supe que ya había cumplido con mi
objetivo. Santiago ya no importaba, no era mas que una ciudad, un
símbolo. Lo importante era estar allí, era haber llegado, haber vencido
las dificultades. La catedral y la ciudad no era mas que una guinda, una
bandera de llegada, una cinta que romper al final de una etapa.
Emocionado sigo bajando y
llego a la civilización. No hay nada indicado, he hecho mas de 400 Km
guiado por simples flechas amarillas y a hora al final del camino me
encuentro perdido, tengo que ir preguntando por la dirección de la
catedral.
Mis pies están hechos polvo,
me siento importante, pero todos pasan de mí. Voy pensando, eh miradme
que ya he llegado, pero nada, ni tan siquiera me miran, soy uno mas de
los miles, y me acuerdo de la frase aquella “no esperes que nadie se
asombre de lo que has hecho”, me río y me digo a mí mismo, ellos se lo
pierden, y sigo andando, ya por en medio de calles repletas de gente.
Santiago.Ya empiezo a añorar el camino.
Cuanto ruido .
|
En un momento dado veo la
punta de una de las torres de la catedral, no siento nada especial, mi
camino ya había acabado, o al menos eso creía. Por fin llegué a la
catedral, me siento perdido y pregunto a una señora por la puerta del
peregrino, la cual no es la puerta principal, quiero entrar por esa
pequeña puerta tal y como ya han hecho antes de mi miles de antecesores.
La señora me engaña vilmente y
me indica una dirección incorrecta, menos mal que la intuición todavía
funciona y consigo llegar a la verdadera puerta del peregrino.
Por esta puerta han entrado miles y miles de
peregrinos de todas partes del mundo durante cientos de ños
|
Es un momento muy especial, por
eso me hago una foto antes de entrar, soy consciente que aquello es la
cinta de llegada, y paso. Ya estoy, he llegado.
Voy a cumplir con la
tradición de abrazar al apóstol y hago la cola de rigor. Mientras tanto
voy explicando a los americanos el sentido de todo aquello, ante la
mirada atónita de los mismos, realmente estamos hablando de muy
diferentes culturas.
Santiago y
yo nos encontramos por fin .
|
Llega mi turno, y me encuentro
a Santiago, bueno a una estatua o busto de el. En el momento que lo
abarazo , me vuelvo a emocionar, son demasiadas emociones en el mismo
día. Después baje a la cripta, donde supuestamente están los restos del
apóstol. No sé si es verdad, lo que si se es que miles y miles de
personas se han postrado allí mismo donde estoy yo ahora y por un
momento soy capaz de sentir toda aquella energía. Hay demasiada gente y
decido que he de volver mas tarde a saboreara mas despacio, aquel
derroche de arte, símbolos y tradiciones. Mi reloj se ha parado y no sé
a que hora he llegado realmente a Santiago. Pero un peregrino me
advierte que debiera de ir a la oficina del peregrino a sellar, antes de
que se forme la gran cola.
Eso hago, y después de pasar
por la imponente plaza de la platería llegué a la oficina del peregrino,
situada en un muy antiguo edificio. Quede sorprendido por la
organización de la oficina, todo esta controlado, hay incluso hasta una
oficina de viajes para ayudar a la gente a llegar a sus casas.
Hago una pequeña cola y
finalmente me preguntan mi nombre y de donde vengo, la chica me sella mi
credencial y toma mi nombre para ser recordado en la solemne misa del
peregrino. Ya esta mi credencial lista, tiene el sello final, la
guardare el resto de mi vida como uno de mis mas preciados recuerdos.
Oficina del peregrino. Aqui me dan La
Compostela, mi certificado .
|

Volví a la catedral para
cumplir con el rito de los dedos en la columna y me encontré una cola
enorme de gente que vienen de todas partes en cientos de autobuses. No
llegare nunca pense y algo paso, todos venían bien vestidos y yo estaba
allí atónito ante tanta gente con mi mochila, mi barba de no se cuantos
días, mi bordón, y alguien se paro, me miro y me cedió el paso, ese
alguien me miraba con cara sorprendida como diciendo, este tiene
prioridad, nadie rechisto y pase ante la columna, no me sentí mas o
menos importante, pero agradecí el gesto.
Puse mis dedos en la huella
formada en la columna por millones de peregrinos y di el famoso
coscorrón sobre la piedra. Luego gire la columna y realize el encargo
que Ana, una compañera del trabajo me pidió, abrace a la supuesta virgen
que finalmente resulto ser Santo Tomas. Ana te lo debía y lo he hecho.
Pierdo el tiempo esperando la
misa del peregrino, faltaba una hora y la catedral estaba a rebosar,
nadie mas cabia allí, incluso los pasillos estaban repletos de gente
sentada en el suelo.
Conseguí un sitio en una de
las alas laterales de la catedral y desperté la curiosidad de unos
abueletes que empezaron a preguntarme de donde vienes, quien eres etc. .
Se quedan estupefactos cuando les dije que venia de Sahagun, de Sahagun
de los campos, preguntaron, si, les dije y el comentario fue, realmente
tu promesa debe de ser muy grande. Esto me hizo reflexionar, yo no había
hecho ninguna promesa. Cuando inicie el camino no sabia exactamente por
que lo hacia, aunque después intuí el porque, pero como explicar eso a
mi recién y estrenado amigo jubilado, que seguía mirándome con cara de
haba.
La misa empezó , siguió y
acabo, no se dignaron ni en nombrar nuestros nombres, en realidad no
importaba, no he hecho esto para que me reconozcan públicamente, pero
eso si , me reafirme en la idea de que todo aquello que me rodeaba, era
parafernalia pura a la medida de los turistas.
El botafumeiro voló, en medio
de un himno cantado por el coro. La verdad es que es espectacular el ver
aquella mole volando por nuestras cabezas, su presencia hace arrancar
gritos de las
gargantas de cientos de personas
impresionadas ante semejante espectáculo, la verdad , espectacular si lo
es y la mezcla de música, himno humo y olor a incienso, es inolvidable y
difícilmente descriptible.
El botafumeiro planeando sobre nuestras
cabeza. Ahora la gente usa mas colonia .
|

·
La misa y por lo tanto el reclamo
turístico acabo. Como pude, en medio de tanta gente alcance la salida, y
una vez fuera pude comprobar la belleza de la catedral, así como la
grandiosidad y magnificencia de la plaza del Obradoiro. Desde la misma
observe una y otra vez la fachada, y pude extasiarme con la misma. Me
hice la típica foto del peregrino ante la fachada. Fui a la búsqueda de
alguien que me hiciera la foto, en este caso otro peregrino. Así quede
inmortalizado.
Todo esta a
punto de acabar ,o a punto de comenzar. O simplemente esta es una
etapa mas .
|
Posteriormente nos fuimos
encontrando en la plaza todos los compañeros de camino. Primero
aparecieron Juan y los maratonianos, posteriormente las chicas con José
Luis, quien se puso en medio de la plaza y comenzó a gritar,
exteriorizando así de la forma más contundente posible su alegría por
estar allí. Los guardias de seguridad se lo miraban con cara de decir:
Le decimos algo o no.
Con las chicas fuimos a
cumplir con otra de las costumbres del camino, es decir, comerse la gran
mariscada. Supongo que es una costumbre bastante moderna y para
determinados bolsillos, porque el precio era duro como el camino. Eso si
estaba buenisima. Después me despedí muy rápidamente de las chicas. Eso
hay que hacerlo así, rápidamente. Nuestro tiempo ya había pasado. Puedes
prometer que ya nos veremos y cosas por el estilo, pero ya no será lo
mismo, será simplemente diferente. Por cierto, mientras escribo estas
líneas, tengo en mi agenda una cena en Malgrat con las chicas.
Por la tarde y ya solo, me
dedique a dar vueltas por Santiago, y se me antojo que tenia verdaderas
ganas de irme a casa. Pase por delante de la catedral y me dije, vamos
para dentro.
Quede sorprendido, estaba
completamente vacía, solo había un muy reducido grupo de personas con un
guía, deambulabando de aquí por allá. Y entonces pude ver la catedral
desde otra dimensión muy diferente a la de las largas colas y ruido de
por de la mañana.
Santiago y
yo de nuevo. Esta vez estuvimos solos mas de quince minutos .
|
Me dirigí directamente al
apóstol y nueva sorpresa, no había nadie al lado de el. Me senté en la
misma silla donde por la mañana un vigilante controlaba a la gente, y
pude ver la estatua desde todos los ángulos posibles, tocarla,
acariciarla, sentir los relieves de metal y los zafiros o lo que fuera
bajo las yemas de mis dedos. Pude sentir la enorme energía allí
encerrada por el paso de millones y millones de personas, admirar la
concha donde millones de labios habían depositado su beso. Y todo
aquello era ahora solo para mí. La situación era de lo más increíble,
uno de las más famosas estatuas del mundo, allí ante mí, solo los dos.
Estuve unos quince minutos y
cuando me hube extasiado de tantas sensaciones, baje a la tumba del
apóstol. Allí la sensación no fue tan espectacular, ya que a pesar de la
soledad hay una cierta distancia de espacio, que impide un contacto más
intenso.
Millones de
dedos dejaron su marca sobre la piedra ,yo contribui con los mios .
|
Fui a la famosa columna de la
entrada de la catedral, y allí observe sin las prisas de nadie, la
huella dejada en la piedra por los millones de manos que tocaron la
misma. Pude recorrer con mis dedos poco a poco todos los surcos de las
huellas, volví a sentir la energía encerrada allí. Que sensación. Pense
que habría gente capaz de pagar una fortuna por una situación
semejante.
Ya puestos, me uní al grupito
de personas que visitaban la catedral con el guía y pude aprender muchas
cosas de la misma, de las que no tenia ni idea. Había un vigilante
nervioso que nos decía una y otra vez que era hora de cerrar, pero el
guía sé hacia el sueco, y así recorrí toda la catedral.
Salí de la misma con otra
percepción bien diferente. Por la mañana aquello me había parecido un
acto de lo más turístico. Ahora podía disociar completamente lo
turístico de la enorme espiritualidad allí encerrada.
Me encontré mas tarde con
Angel, el peregrino gritón, quien había sufrido una metamorfosis. Se
había afeitado y cambiado de ropas con lo que tenia un aspecto de lo más
normal. Después de unas cervecillas, me quede solo y fui a cenar y a
dormir.
Por la mañana muy temprano
cogí el autobús dirección aeropuerto y allí sentí por ultima vez en el
camino, mi ultima gran sensación:
A medida que me alejaba, algo
me hizo girar la cabeza y mirar las montañas por donde había caminado, y
entonces sentí algo extraño
Yo, o algo de mí, se había
quedado allí para siempre, algo de mí, formaba ya parte del camino.
Ahora algo de mí esta dentro y formando parte de esa energía universal
que es el camino , y de la que en su día, Jato me hablo .
En menos de una hora estare en casa. Definitivamente
los tiempos son
diferentes
|

ES EL FIN O HASTA LA
PROXIMA ETAPA ¿
|